“Crecemos mejor cuando nos escuchamos”
Este mazo fue diseñado para que la conversación entre adultos y niños deje de ser solo “¿cómo te fue?” y se convierta en un espacio real de encuentro. Puede usarse en casa, en terapia, en colegios o en talleres. Su fuerza está en que los adultos también responden, se exponen, se muestran humanos, y eso abre algo muy profundo en los niños.
En Explorar emociones, las cartas ayudan a poner nombre y forma a lo que los niños sienten: miedo, rabia, vergüenza, envidia, orgullo, ternura. Usan imágenes, ejemplos y metáforas que los hacen sentir seguros. Para el adulto, escuchar esas respuestas abre una ventana a un mundo interno que muchas veces solo se manifiesta en conducta, no en palabras. Es un entrenamiento emocional suave, cotidiano, muy poderoso.
La subcategoría Vínculo y amor explora cómo se sienten acompañados los niños y cómo sienten que ellos acompañan a los adultos. Habla de abrazos, miradas, tiempo juntos, juegos compartidos, frases que duelen y frases que abrigan. También permite que el adulto pueda contar cómo se siente en su rol, qué teme, qué le emociona de ese vínculo. Es una conversación que fortalece el “somos importante el uno para el otro”.
En Social e imaginación, se abre el mundo de amigos, juegos, miedos sociales, deseos de pertenecer, vergüenzas, fantasías. Las preguntas usan el juego como puente para tocar temas como el bullying, la soledad, la timidez, la creatividad, el sentirse distinto. Al hablar desde la imaginación, muchos niños logran expresar cosas que no podrían decir de forma directa.
La subcategoría Preguntas compartidas es una de las más potentes: son cartas pensadas para que las contesten tanto adultos como niños. Las mismas preguntas para todos. Esto desmonta la idea de que los adultos “tienen todo resuelto” y muestra que también sienten miedo, enojo, tristeza, alegría, vergüenza. Esa horizontalidad genera una confianza difícil de lograr por otros medios.
En Alimentar alma y cuerpo, el foco está en la relación con la comida y el cuerpo, pero desde una perspectiva emocional, respetuosa y lúdica. Se habla de platos preferidos, comidas que traen recuerdos, sensaciones desagradables cuando nos obligan a comer algo, emociones que aparecen en la mesa, formas amorosas de decir “ya tuve suficiente”. Es una subcategoría ideal para sentar las bases de una relación más libre y sana con los alimentos y el cuerpo desde la infancia.























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