“Habitarme con más verdad”
Este mazo es casi un diario emocional en forma de conversación. Se puede jugar a solas, en terapia, en círculos de mujeres, con amigos muy cercanos o en momentos de crisis personal. No pide que todo esté bien; al contrario, agradece cuando hay algo que no sabemos cómo nombrar.
En Luces y sombras, las cartas invitan a reconocer tanto lo que amamos de nosotros como lo que nos cuesta aceptar. Preguntan por talentos, recursos internos, cualidades que otros ven en nosotros y por reacciones que a veces nos sorprenden o avergüenzan. Hablan del enojo, de la envidia, de la tristeza, de la ternura, del orgullo. Esta subcategoría abre un espacio para dejar de pelear con nuestras sombras y empezar a entender qué nos vienen a decir.
En Voces internas, el foco está en las frases que se repiten en nuestra mente: críticas, comparaciones, exigencias, “deberías”, pero también palabras de aliento que a veces olvidamos escuchar. Las cartas ayudan a identificar de dónde vienen esas voces, qué impacto tienen en nuestras decisiones, cuáles queremos seguir alimentando y cuáles necesitamos empezar a cuestionar. Es como ponerle luz a ese “diálogo interno” que define tanto cómo nos sentimos día a día.
La subcategoría Mi camino recorre la historia personal como si se tratara de una película con escenas clave. Las preguntas se detienen en los momentos en que algo cambió para siempre: mudanzas, pérdidas, fracturas, logros, amores, despedidas, decisiones importantes. No se trata de hacer una cronología, sino de reconocer cuáles fueron esos “antes y después” que nos convirtieron en quienes somos hoy y qué queremos hacer con esa historia ahora.
En Autocuidado y compasión, el mazo propone mirar cómo nos tratamos cuando las cosas no salen como queremos. Pregunta qué hacemos con nuestro cansancio, si nos permitimos descansar, si pedimos ayuda, si nos castigamos, si nos comparamos, si validamos lo que sentimos. Invita a imaginar nuevas formas de cuidarnos, más amorosas y menos castigadoras. Es un llamado a mirarnos como miraríamos a alguien que amamos.
Por último, Habitarme habla de la sensación de estar, o no, presentes en nuestra propia vida. Pregunta en qué lugares nos sentimos en casa, con qué personas podemos ser auténticos, en qué momentos perdemos contacto con lo que sentimos. Ayuda a recuperar la sensación de pertenecer a uno mismo, incluso cuando afuera todo parece moverse demasiado rápido.
























Daniela Rojas –
Este mazo fue un encuentro conmigo misma. No lo jugué apurada ni para cumplir, lo fui usando de a poco, cuando tenía ganas de pensar y sentir. Algunas preguntas me removieron, otras me abrazaron. Me ayudó a escucharme con más honestidad y menos juicio. No es un juego fácil, pero sí muy necesario. Lo recomiendo especialmente para quienes están en procesos personales o simplemente quieren conocerse mejor.
Anónimo –
Bello mazo para pasar horas conversando y conociendo sentimientos que quizás tenías ocultos. Super recomendado